Empezar a usar lentes multifocales es un cambio importante para tu visión. Con un solo par de anteojos podés ver de lejos, a media distancia y de cerca, sin tener que cambiar de lentes durante todo el día.
Son la solución más cómoda para la presbicia, esa dificultad para enfocar de cerca que aparece con los años. Y si todavía estás decidiendo si te convienen, podés repasar las ventajas y desventajas de los lentes multifocales antes de empezar.
Pero seamos sinceros, los primeros días pueden sentirse un poco raros. Y es justamente en ese momento cuando muchas personas se preocupan y piensan que los multifocales no son para ellas.
En la gran mayoría de los casos, esa sensación inicial es completamente normal. No significa necesariamente que la graduación esté mal ni que tus ojos estén rechazando los lentes. Lo que sucede es que tu cerebro está aprendiendo una nueva forma de mirar.
Como cualquier aprendizaje, la adaptación se vuelve mucho más sencilla cuando seguís algunos pasos y usás los lentes de manera constante.
En FOCOLENS nos dedicamos exclusivamente a los lentes multifocales. Por eso preparamos este protocolo para ayudarte a atravesar los primeros días con mayor comodidad y sin frustraciones.
¿Por qué los primeros días pueden sentirse raros?
Los lentes multifocales no funcionan con un cristal convencional. Dentro del mismo lente existen diferentes zonas de visión:
- La parte superior se utiliza para mirar de lejos, por ejemplo al caminar por la calle, mirar televisión o manejar.
- La zona intermedia permite ver distancias medias, como la computadora, el tablero del auto o los productos de una góndola.
- La parte inferior está destinada a la visión cercana, como leer un libro o mirar el celular.
Estas zonas se conectan mediante una transición gradual. En los laterales del lente también puede existir una pequeña distorsión, que algunas personas describen como una sensación de movimiento o de “pecera” al girar la mirada.
Al principio, tu cerebro todavía no reconoce automáticamente qué parte del lente debe utilizar en cada situación. Por eso es normal que necesites mover un poco más la cabeza o buscar el punto donde la imagen se ve con mayor claridad.
Con el uso diario, el cerebro aprende a elegir la zona adecuada y a ignorar las distorsiones laterales. Con el tiempo, estos movimientos se vuelven naturales y dejás de pensar en ellos.
¿Cuánto tiempo lleva adaptarse a los multifocales?
No existe un tiempo exacto que sea igual para todas las personas. Como referencia:
- Muchas personas se adaptan durante la primera o la segunda semana.
- Otras pueden necesitar entre tres y cuatro semanas, especialmente si es la primera vez que usan multifocales o si hubo un cambio importante en la graduación.
- Quienes ya utilizaban este tipo de lentes suelen acostumbrarse más rápido.
Uno de los factores que más influye es la constancia. Generalmente, una persona que usa sus anteojos multifocales durante todo el día se adapta antes que alguien que los alterna constantemente con sus anteojos anteriores.
El paso a paso para adaptarte a tus lentes multifocales
1. Usalos desde que te levantás
Durante los primeros días, tratá de colocarte los lentes al comenzar el día y usarlos la mayor cantidad de tiempo posible.
No los reserves únicamente para leer, trabajar o salir. El cerebro necesita utilizarlos en diferentes situaciones para aprender dónde se encuentra cada zona de visión.
Cuanto más constante sea el uso, más rápido se vuelve el proceso de adaptación.
2. Acompañá la mirada con la cabeza
Este es uno de los hábitos más importantes al comenzar a usar multifocales.
En lugar de mover únicamente los ojos hacia los costados, intentá orientar la nariz hacia aquello que querés mirar. De esta forma, mantenés el objeto dentro de la zona central y más nítida del lente, evitando las áreas laterales donde puede sentirse mayor distorsión.
Al principio vas a hacerlo de manera consciente, pero con los días se vuelve automático.
3. Reconocé las diferentes zonas del lente
Durante los primeros días, podés practicar de manera sencilla:
- Mirá de frente para identificar la zona de lejos.
- Bajá ligeramente la mirada para encontrar la visión intermedia, por ejemplo frente a la computadora.
- Bajala un poco más para leer o mirar el celular.
No hace falta hacer movimientos exagerados. La idea es explorar el lente con tranquilidad hasta encontrar el punto más cómodo para cada distancia.
4. Empezá en un entorno conocido
Es recomendable comenzar a usar los anteojos progresivos en casa o en espacios que conozcas bien.
Moverte dentro de un ambiente familiar te permite concentrarte en la nueva forma de mirar sin tener que procesar demasiados estímulos al mismo tiempo.
Una vez que te sientas más seguro, podés comenzar a utilizarlos en la calle, al hacer compras o en otros entornos cotidianos.
5. Para leer, bajá la mirada y mantené la cabeza derecha
Cuando quieras mirar el celular o leer un texto, mantené la cabeza en una posición natural y bajá los ojos para utilizar la zona inferior del lente.
Podés mover ligeramente el texto hacia arriba, abajo, adelante o atrás hasta encontrar la distancia donde se vea con mayor claridad. Ese es el llamado “punto dulce” de la visión cercana.
Después de algunos días, vas a encontrarlo sin necesidad de buscarlo.
6. Prestá especial atención a las escaleras
Las escaleras y los desniveles suelen ser una de las situaciones que más adaptación requieren.
Al bajar, incliná ligeramente la cabeza para mirar los escalones a través de la zona de lejos. Si bajás únicamente los ojos, es posible que termines observándolos por la zona de cerca y se vean desenfocados.
Durante los primeros días, caminá con tranquilidad y utilizá el pasamanos cuando esté disponible.
7. Incorporá nuevas situaciones de manera gradual
Cuando ya te sientas cómodo dentro de tu casa, podés sumar progresivamente otros entornos:
- Caminatas cortas.
- Compras o actividades cotidianas.
- Trabajo frente a la computadora.
- Conducción.
Para manejar, esperá hasta sentirte seguro con la visión de lejos y con los movimientos de cabeza. Durante los primeros días, puede ser conveniente evitar recorridos largos, rutas o conducción nocturna.
8. Priorizá la constancia
Alternar permanentemente entre los lentes nuevos y los anteriores puede hacer que la adaptación lleve más tiempo.
Cada vez que volvés a tus anteojos viejos, tu cerebro regresa a una forma de mirar que ya conoce. Cuando te colocás nuevamente los lentes progresivos, tiene que retomar el aprendizaje.
Por eso, siempre que no exista una molestia intensa o una indicación diferente de tu óptico, lo recomendable es utilizarlos de manera continua.
Errores que pueden retrasar la adaptación
Volver constantemente a los lentes anteriores
Es uno de los errores más frecuentes. Aunque puede darte una sensación de comodidad inmediata, dificulta que el cerebro termine de acostumbrarse a los nuevos lentes.
Mover solamente los ojos hacia los costados
Esto hace que la mirada pase por los laterales del lente, donde puede existir mayor distorsión. Durante la adaptación, intentá acompañar la mirada girando ligeramente la cabeza.
Abandonarlos después de pocos días
Dos o tres días suelen ser insuficientes para evaluar correctamente un multifocal. El cerebro necesita tiempo y repetición para incorporar la nueva forma de mirar.
Usar un armazón mal ajustado
La posición del armazón influye directamente en el funcionamiento del lente. Si está demasiado alto, bajo, inclinado o alejado de los ojos, las zonas de visión pueden no coincidir con el lugar donde las necesitás.
Esto no significa que no puedas usar multifocales. Muchas veces se soluciona con un ajuste sencillo realizado por un óptico.
¿Cuándo conviene consultar nuevamente con el óptico?
Una molestia leve o una sensación visual diferente durante los primeros días puede formar parte del proceso de adaptación.
Sin embargo, es recomendable realizar una revisión cuando:
- Pasaron dos o tres semanas y seguís sin poder enfocar correctamente en alguna distancia.
- Sentís mareos intensos o dolores de cabeza que no disminuyen con los días.
- Tenés visión doble.
- Sentís que un ojo trabaja de manera diferente al otro.
- No encontrás una posición cómoda para leer o usar la computadora.
- El armazón se mueve, queda torcido o se desliza constantemente.
En estos casos, no es necesario seguir soportando la incomodidad. Puede existir un problema de ajuste, centrado, altura o graduación.
A veces alcanza con acomodar el armazón. En otros casos puede ser necesario revisar las medidas o rehacer los cristales. Lo importante es que, una vez detectado el motivo, normalmente tiene solución.
Multifocales con garantía de adaptación
Somos una óptica multifocal y no te dejamos solo frente al proceso de adaptación.
Si seguiste las recomendaciones, realizamos los ajustes necesarios y aun así no lográs adaptarte, rehacemos tus cristales sin costo dentro de los 30 días, de acuerdo con las condiciones de nuestra garantía.
Podemos ofrecer este respaldo porque nos dedicamos exclusivamente a los lentes multifocales y progresivos.
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